
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y estos estaban espiándolo. Mirando como los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola.
“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tu, y el que lo invito a los dos venga a decirte déjale el lugar a este, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, él ultimo asiento. Por el contrario ocupa el ultimo lugar, para que cuando venga el que te invito te diga: Amigo, acércate a la cabecera. Entonces té veras honrado en presencia de todos lo convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; Y el que se humilla, será engrandecido. Luego dijo al que lo había invitado”Cuando de una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; Porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, y a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, por que ellos no tienen con que pagarte; Pero ya se te pagara cuando resuciten los justos.
Palabra del Señor.
Queridos todos
El mejor dinero para comprar amigo es la sencillez, la transparencia, el amor desinteresado. Cuando se pretende adquirir amigos con adulaciones, con falsos cumplimientos, siempre se termina con la cara rota, por que al descubrirse la mascara todo lo falso queda al descubierto y queda como “un rechinar de dientes”.
Este pensamiento ofrecido por el eclesiástico coincide con lo que advierte Jesús dentro de un plan de convivencia. La prepotencia para acaparar los primeros puestos en un convite, desemboca en la humillación de tener que levantarse y retirarse un poco, porque asaltar lugares que no corresponden, lleva consigo el riesgo del desalojo forzado.
Y lo que te he dicho sobre comprar amigos o sobre ocupar puestos en un convite, te digo ahora sobre el plan de la salvación. A Dios nadie le gana con golpes de pecho o con rezos egoístamente recitados. A Dios nadie le compra puestos con galanterías espirituales. Ante Dios no valen títulos, ni derechos, ni cumplimientos arrogantes. A Dios se le gana con humildad interior, con entrega desinteresada.
Dios mira el corazón. Con templa al hombre por dentro y lo estima por la sencillez, la humildad, la pobreza de su interior. Y es que ante Dios “todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”. A Dios no le engañan las apariencias.
Amigo. ¿Qué te dice todo esto? ¿Cómo analizas el entorno donde te mueves según estos criterios? ¿Qué parámetros mueven tu comportamiento? Ser cristiano no es una prebenda, ni un estudio social del cual puedas vanagloriarte ser cristiano es seguir a Jesús con fe, “dando testimonio de su amor” con sencillez de vida.
Haz la obra que en conciencia debes hacer, realiza la misión que Dios te ha deparado y deja el premio en manos de Dios. En Jesús tienes el mejor modelo de vida. No lo pierdas de vista y “veras cuan bueno es el Señor tu Dios.



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